domingo, 15 de septiembre de 2013

Campanadas autonómicas

Mañana, el sector educativo venezolano inicia, en su significativa mayoría, las actividades docentes del lapso 2013/14. Estudiantes, maestros, profesores, profesionales, empleados y trabajadores interactuarán para intentar asegurar que el proceso de enseñanza y aprendizaje se ajuste a las exigencias de nuestra Constitución, en el contexto de contenidos curriculares plurales y actualizados, ambientes físicos, laboratorios, sistemas de información y comedores debidamente provistos y con garantía de paz, salud y seguridad que respalden la calidad de todo el sector y el avance como nación independiente y soberana. 

Sin embargo, nuestra muy grave realidad nacional es otra. Es una realidad que debemos asumir sin más tonalidades o argumentaciones todos los venezolanos democráticos, independiente de simpatías políticas o sociales previas porque el fracaso educativo es como el crimen o el hambre, no excluye sino arrasa y acaba con toda la población. Se une y conforma el macabro cuarteto que predomina en la mayoría del planeta y en forma superlativa en la Venezuela de hoy: pobreza integral, inseguridad, violencia extrema y muerte. 

En mayo, el Consejo Universitario de la UCV declaró a la institución en "emergencia financiera, presupuestaria y operativa". Con el resto de las universidades públicas autónomas y los sectores gremiales y estudiantiles democráticos se generó el actual conflicto nacional universitario. Los gremios, con el respaldo consecuente de los estudiantes, decretaron el paro de las actividades docentes. 

Las causas que indujeron el conflicto y el paro no sólo permanecen inalteradas sino que se han agravado por la aplastante inflación, el descomunal endeudamiento, el desabastecimiento global, la carencia de divisas y el implacable saqueo y corrupción que son las características medulares de la dictadura oficialista. 

No obstante, ni por un instante hemos dejado de funcionar y cumplir a cabalidad con las actividades de investigación y postgrados en progreso, diseños curriculares, avances en la bifuncionalidad de nuestras casas de altos estudios (presencial y virtual), actualización de bibliotecas, fortalecimiento docente y estudiantil y otras importantes tareas. También llevamos a efecto las pruebas de conocimiento por áreas específicas para las nuevas cohortes de bachilleres, la reprogramación de semestres y lapsos anuales, la organización de las inscripciones, e hicimos, durante agosto y lo que va de septiembre, lo humanamente posible por reforzar la seguridad intramural y concretar una planificación de mantenimiento mínima de nuestra planta física. 

Reitero mi alerta a los ucevistas y a todos los universitarios del país: la lucha y resistencia es responsabilidad y deber de todos. Cada segundo cuenta. La dictadura censura, subvierte, difama y reprime. Aupa la delincuencia. A manera de ilustración, en 40% de nuestro intramuros de la Ciudad Universitaria en Caracas operan bandas que asaltan y trafican. Esas bandas predominan en los alrededores del Hospital Universitario e Instituto de Higiene, en los de la redoma de las Tres Gracias, bajo el impacto del barrio aledaño, y en algunos pasillos y zonas aisladas que son azotados por la delincuencia gubernamental (círculos y motorizados) y por los operadores del mercado ilícito. 

La participación y la colaboración de todos los que queremos salvar a nuestra Venezuela y a nuestras universidades se verán recompensados, en parte, cuando al entrar a la UCV nuestro emblemático reloj los salude con la hora exacta y las conmovedoras campanadas de la autonomía universitaria. 

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