sábado, 2 de abril de 2011

Asfixia Presupuestaria

La “malversación” de los supuestos y extraordinarios presupuestos aportados por el ejecutivo nacional a las universidades públicas autónomas en estos últimos doce años, es de las matrices de opinión más lesivas en contra del presente y futuro de nuestro país. Las Autoridades Rectorales, el Núcleo de Vicerrectores Administrativos, las Facultades y Escuelas de Economía y las asociaciones gremiales, han sido las principales fuentes de aclaratorias y de rechazo ante esta falsa aseveración. Sin embargo, la gravedad de la asfixia presupuestaria para este año fiscal de 2011 se acentúa a niveles de gravedad sin precedentes. Entre otras consecuencias, resaltan los míseros e indignos niveles de sueldos y salarios, la descomunal deuda que sostiene el gobierno con las universidades por diversos rubros, la apropiación de valiosos incentivos como el PPI o los aportes tipo LOCTI y la devastadora resolución de negar las divisas para nuestros laboratorios, bibliotecas y numerosas sedes físicas. El funcionamiento vegetativo acabaría con el promisorio proceso inicial de transformación y actualización académica, institucional y operativa que se encuentra en progreso en nuestros centros universitarios democráticos.
Ilustremos con cifras globales y aunque parciales no menos concretas. El breve análisis de los montos fiscales básicos  del lapso 2000/2011 (publicados en la Gaceta Oficial a principios de cada año), sin incluir los legendarios “créditos adicionales” y otros aportes, revela que el Ejecutivo ha dispuesto de un billón noventa y nueve millardos de bolívares fuertes. Para el año 2000, el presupuesto nacional fue de 17.8 millardos. Las universidades recibieron 1.2 millardos (6.7% del nacional). A la UCV se le asignaron 235 millones (1.3 %). Para este año fiscal de 2011, la Asamblea Nacional le aprobó al Ejecutivo, un mínimo de 204.2 millardos. Todas las universidades públicas recibirán apenas 8.8 millardos (4.3% del nacional). A nuestra UCV se le asignó nuevamente, 1.3 millardos que representa el 0.62% del presupuesto de la nación. Peor aún, casi el 90% está destinado a gastos de personal.
No existe previsión alguna para honrar las normas de homologación que rigen desde 1982 los incrementos salariales del sector universitario o las ingentes deudas acumuladas, sino que el presupuesto “calcado” de los años anteriores, se hace insostenible por varias guillotinas adicionales: la profunda devaluación del Bolívar con un diferencial cambiario inalcanzable, una inflación acumulada superior al 500% en los doce años (la inflación no cesa con las doce campanadas del año que se va) y la manipulación al momento de depositar dozavos, otras partidas fiscales o congelar las muy esenciales divisas. Una vez más el presupuesto está calculado a menos de la mitad del precio del barril de petróleo que se ubica entre 90-100 dólares americanos.
Con el respaldo de la opinión de nuestros expertos en las áreas financieras, económicas y sociales, sugerimos a los parlamentarios democráticos, estudiar con la celeridad del caso, el ajuste del presupuesto nacional fundamentado en un barril estimado en setenta dólares americanos. La ley contemplaría aplicar el incremento a las áreas prioritarias de alimentación, salud, educación, hábitat y seguridad ciudadana a nivel nacional. No existe impedimento alguno. También hacemos un llamado a los sectores democráticos de nuestras propias comunidades universitarias a dejar sin efecto conflictos laborales que perjudican y debilitan notablemente a nuestras instituciones. Es una necesidad impostergable cerrar filas en la lucha por presupuestos justos y en la defensa invariable de la soberanía y de la autonomía  de la universidad venezolana.

viernes, 1 de abril de 2011

Sin Tregua

En el marco de la poderosa fuerza de la unidad de propósitos de la sociedad civil universitaria, nuestras universidades nacionales democráticas, han contenido la pretensión de la dictadura chavista de liquidar el sistema universitario y su espíritu profundamente plural y autonómico. Las comunidades universitarias lideradas por autoridades rectorales, decanales, profesorales, estudiantiles, de egresados,  todos electos libremente, así como por los sectores profesionales, de empleados y trabajadores universitarios en su mayoría decididamente democráticos, se encuentran hoy a la vanguardia de la credibilidad y de la esperanza de los venezolanos de buena voluntad. Nuestro compromiso también comprende la transformación “hacia adentro”, en lo  institucional, académico y administrativo. En nuestra UCV y desde hace un poco más de treinta meses, la Rectora, profesora Cecilia García Arocha, ha sembrado como doctrina “la gestión, el diálogo y la autonomía”, en calidad de garantes de procesos de actualización integral que satisfacen sistemáticamente una primera etapa de inserción definitiva  de nuestra universidad en el siglo XXI.  
Dejaré a un lado el referirme al terrorismo y al estrangulamiento presupuestario que seguimos enfrentando. La sociedad civil venezolana nos respalda con todo amor y afecto y el cada día más consustanciado mundo exterior denuncia con mayor frecuencia, el atropello dictatorial reinante. Más bien optaré por ilustrar la transformación en progreso, destacando la apasionante tarea de concretar los nuevos planes de estudios, gracias a los aportes de profesores y estudiantes integrados pluralmente, así como el promover egresados de pre y postgrado fortalecidos por competencias adicionales que potencian su inserción en el mercado de trabajo. Actividades indispensables para propiciar el debate fecundo de la universidad que queremos, que mira lejos.
Oportuno es recalcar que nuestras universidades democráticas siempre han respaldado la participación de todos los sectores que las conforman. Bienvenidas otras iniciativas internas de ampliar la participación proporcional de los sectores laborales en la elección de autoridades. Con los estudiantes gobernamos la universidad desde 1947. A partir de 1970 representantes profesorales y de los egresados participan, con voz y voto, en los consejos de escuelas y de las facultades. A estos representantes se agrega, a nivel del Consejo Universitario, el representante designado por el ministro del sector de educación superior.
Finalmente, una palabra solidaria y de respaldo a los parlamentarios democráticos de la nueva Asamblea Nacional. Ya cuentan con dos proyectos de ley de educación superior debidamente sometidos ante esa instancia parlamentaria. Uno generado por docentes (la mayoría educadores) de cuatro de nuestras universidades con el respaldo de 40.000 firmas. El otro proveniente del trabajo conjunto con los valerosos diputados democráticos del recién fenecido lapso legislativo. Así mismo, urge unir esfuerzos para alcanzar prontamente la rectificación del aporte presupuestario a las universidades para este año fiscal de 2011. La inmensa y creciente mayoría democrática de los venezolanos confía en que podrán enfrentar con firmeza a los Hunos de Atila. Sigue nuestra lucha sin tregua. La recompensa será una Venezuela libre y un mejor destino.

jueves, 31 de marzo de 2011

Resistencia Universitaria

Sin pausa y con la devastadora impunidad que caracteriza la dictadura imperante, se aprueban “clandestinamente” en la asamblea nacional, el articulado de la “nueva ley de universidades” mientras en Miraflores el conglomerado militar de la sala situacional se regodea con el reglamento que pretende regir en breve las elecciones en las universidades públicas autónomas. Todo ha de estar listo antes del cinco de enero. Se obvia una vez más, el rechazo  popular a la propuesta socialista (referéndum 2007) mientras que la Sala Constitucional engaveta el recurso de nulidad (2009) en contra de la “Ley Orgánica de Educación”, sometido por las diez universidades más importantes del país. En rojo de activación plena, accionan con premura e ilegalidad, las salas constitucional y electoral, la asamblea nacional, la fiscalía, contraloría y defensoría, los cuerpos represivos, los violentos y terroristas, mientras los conversos de ayer, transmutados hoy en eficientes verdugos, profundizan la intensa  campaña difamatoria. En estas últimas semanas han ganado unas cuantas morocotas más. La apropiación integral de las estructuras del sector ciencia y tecnología y su adhesión al fiasco “socialista” (PPI, LOCTI y FONACIT), la desaparición del Consejo Consultivo de Postgrados y de los núcleos de vicerrectores académicos, administrativos y secretarios, la agudización de la asfixia presupuestaria y la recurrencia delictiva de sus bandas armadas en nuestros recintos, conforman la macabra antesala del más codiciado de todos los objetivos, que no es otro que  silenciar el régimen democrático, plural y autonómico que gobierna por libre voluntad de los claustros universitarios a las universidades autónomas. En la otra ribera, hallase la aguerrida sociedad civil venezolana, que aún adolorida por la inclemencia de las lluvias, exige y fomenta el fortalecimiento de la resistencia universitaria. Reclama a viva voz un nuevo compromiso unitario. La unidad que nos ha llevado a convertirnos en una sólida mayoría nacional y que le ha demostrado al mundo entero, que el gobierno militar es profundamente impopular y antidemocrático. La sociedad civil requiere de universidades unidas, capaces de liderar el proceso de reconstrucción nacional. Universidades que no engañen sino que siembren más calidad y generen nuevos conocimientos a la par de expresar diáfanamente su voluntad y preocupación social. El alerta a la resistencia y a la unidad universitaria no reconoce y no perdonará dobleces o maniobras. Involucra  a la incuestionable mayoría de autoridades rectorales y decanales,  así como a profesores, estudiantes, profesionales, empleados y trabajadores universitarios. Todos integramos la resistencia universitaria. En conjunto y unidos, somos una fuerza poderosa y determinante, que se amplía aun más con los cientos de miles de egresados cuya pasión venezolana es decididamente democrática. Que sea una fuerza universitaria que trabaje con los parlamentarios de la nueva asamblea nacional que lucharan por una Venezuela diferente. Una resistencia universitaria que convoque a los sectores productivos del país a generar soluciones perentorias que enfrente la pobreza y la desigualdad social, la miseria y el atraso, las enfermedades y la inseguridad y que procure prosperidad en una Venezuela distinta. No hay excusas ni tiempo que perder. No debilitemos nuestras universidades con conflictos perversamente diseñados por el ejecutivo nacional.  Reconquistar nuestra libertad, y preservar nuestra democracia y autonomía son objetivos superiores, que demandan de la sociedad universitaria un invariable y sólido compromiso.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Resistencia Universitaria (II)

Desde nuestro primer llamado a asumir y organizar la resistencia universitaria (El Nacional, 12.12.10) y en medio del “estado de sitio” profundamente anti-democrático, impopular y represivo, impuesto por la dictadura militar chavista, sus “eficientes” testaferros y conversos, en apenas 15 días, emergieron de la sala situacional, con su más preciada guillotina. La “Ley de Educación Universitaria”, un articulado satánico que pretende el control hegemónico de todas las universidades democráticas, enterrar la autonomía universitaria y engrosar el prontuario golpista que les caracteriza, con la nueva figura de “golpes en serie”, al crear estructuras que dirigidas por el ministro, pretenden “tumbar”  los gobiernos universitarios democráticamente electos por la voluntad popular de nuestros claustros de profesores y estudiantes. Conculcadas todas las libertades públicas, eliminado el estado de derecho, censurados con precisión los medios de expresión e información, con el absoluto dominio de los poderes públicos, han extendido la guillotina golpista a gobernaciones y alcaldías, mientras esperan hambrientos de venganza, a los sesenta y siete parlamentarios  que representan a la inmensa mayoría de venezolanos que hoy oponemos el régimen totalitario. En contraste también diabólico, los damnificados viven días de terror. Los presos políticos y los exiliados aumentan y las expropiaciones y hurtos campean por doquier. No hay vuelta atrás. Jamás hubo diálogo ni lo habrá. Debemos organizar y fortalecer la resistencia. Unirnos. Congregarnos. Estar alertas y rechazar el protagonismo circunstancial, la retórica de escritorio y la utilización oportunista de los pocos espacios de comunicación que quedan, y repudiar a aquellos que ya andan en contubernios y acuerdos subterráneos con la dictadura mientras se muestran opositores. La unidad nacional y la universitaria son críticas. La denuncia debe ser cívica, sólida, sistemática, nacional e internacional. Defenderemos con nuestra presencia activa el orden constitucional e institucional universitario. La autonomía en nuestro pecho. Solidaridad a todo trance con nuestras autoridades rectorales, decanales y con el cogobierno estudiantil, evitando y neutralizando conflictos innecesarios e inconvenientes, a la vez de fortalecer nuestras estructuras básicas: el Consejo Universitario, los Consejos de Facultad y de Escuelas, nuestros Institutos y Centros de Investigación, los departamentos y cátedras. Aglutinar en un sólo frente nacional a las asociaciones de profesores, profesionales, empleados y trabajadores, a las federaciones de centros universitarios y a más de una centena de centros de estudiantes. Reitero que unidos somos una fuerza poderosa e imbatible. Que los cientos de miles de egresados se congreguen en sus universidades. Se trata de una resistencia universitaria nacional. Salvar las universidades democráticas es preservar liceos, colegios y nuestras escuelas de primaria. Que la propia sociedad civil con sus iniciativas y logros de lucha democrática y pacífica salve sus hogares. Acciones similares tendrán que estimular los gobernadores y alcaldes democráticos. Pronto han de hablar los parlamentarios para obtener respaldo. La pasividad agota y enferma. Desde el primer día queremos una fuerza legislativa clara y contundente. Será duro y riesgoso. Sin embargo, la Venezuela de la libertad y la esperanza, hondamente plural y hermosa prevalecerá más temprano que tarde.

domingo, 20 de marzo de 2011

Resistencia y transformación

EL NACIONAL - Domingo 20 de Marzo de 2011

La resistencia de la significativa mayoría de los universitarios venezolanos de indiscutible talante democrático y autonómico se ha intensificado notablemente en los últimos días, ante la contrastante expresión antiuniversitaria del chavismo anarquizado.
Las evidencias son múltiples: desde el valeroso formato extremo de la huelga de hambre que lideran los estudiantes, la extraordinaria marcha realizada el pasado martes 15 que plenó con firmeza los antiguos predios chavistas en el centro de Caracas, las protestas pacíficas y sostenidas en las principales universidades del interior del país, la sobria presencia de los rectores en el seno de la nueva Asamblea Nacional, aunada a la sólida argumentación transformadora y de cuentas claras de las autoridades rectorales, los vicerrectores académicos y administrativos, en reuniones sucesivas con la ministra Córdova y su equipo, hasta la contundente expresión de defensa a ultranza de nuestra Universidad Central de Venezuela, guiada con invariable fortaleza por nuestra rectora, la profesora Cecilia García Arocha, ante el violento secuestro en contra del Consejo Universitario, perpetrado por sindicaleros sin escrúpulos con la complicidad de las bandas armadas del agonizante grupo estudiantil oficialista.
De allí que fenezca en el vacío la matriz de opinión que ha creado el oficialismo de "la malversación de los presupuestos y la ausencia de iniciativas concretas de transformación de la academia universitaria".
La primera etapa de dicha transformación es un hecho indiscutible en las principales universidades públicas y privadas. Son casi tres años de intensos procesos de análisis, reflexión e implementación, con la participación diversa y plural de más de 1.000 profesores y grupos estudiantiles en toda la república.
En tal sentido, cabe mencionar las muy enriquecedoras reuniones de nuestros núcleos de vicerrectores académicos, de consejos de desarrollo científicos y humanísticos y de autoridades de posgrados, centradas en los rediseños curriculares en términos de objetivo superior para resolver un aspecto doctrinario fundamental: qué estamos enseñando y qué deberíamos enseñar en los siguientes años de estas primeras décadas del siglo XXI.
En el contexto de la sociedad del conocimiento y de la información, prevalecen nuevos paradigmas que pueden resumirse en el concepto de "egresado de pregrado y posgrado, formado a través de diseños curriculares ­conjunto de asignaturas­ por perfiles de competencias profesionales", es decir, herramientas adicionales que entrenan al estudiante con capacidades para generar nuevo conocimiento, para abordar las novedosas tecnologías de información y comunicación, emplear idiomas adicionales y promover enriquecimiento cultural, que incrementen las oportunidades de incorporación al muy demandante mercado laboral actual o las de integrar las generaciones de relevo docente en nuestras universidades e institutos politécnicos y de altos estudios.
Rechazamos la violencia y la infamia. Reiteramos nuestra voluntad de profundizar el diálogo y la cohabitación. Superar a la brevedad la asfixia presupuestaria, los míseros salarios y las deudas acumuladas son pasos críticos por el bien nacional.

domingo, 6 de marzo de 2011

Ingreso a la universidad

EL NACIONAL - Domingo 06 de Marzo de 2011

 A las puertas de nuestras universidades públicas se percibe nuevamente la angustia y preocupación de los bachilleres y sus familias ante una nueva convocatoria para iniciar los estudios universitarios. Son cientos de miles de ciudadanos con el derecho constitucional de labrarse un futuro pleno de logros sólidos y duraderos.
Aunque el Gobierno enfatiza reiteradamente en el aumento de la oferta académica, el núcleo familiar afina sus esfuerzos para lograr ingresar en el conjunto de universidades democráticas, donde a pesar de los devastadores efectos de la asfixia económica impuesta por el régimen militar, siguen siendo instituciones de excelencia en investigación y posgrados y la garantía de un diploma universitario fundamentado en calidad, en la siembra de una conciencia crítica y plural, enmarcado en las muy actualizadas vertientes de la innovación, el emprendimiento, la educación a distancia y la gestiones de información y conocimiento.
La mayoría que constituye esta inexcusable tragedia nacional no puede ingresar y, de los que ingresan, una buena cantidad a escala nacional son víctimas de la deficiente preparación que ofrecen los sectores públicos de educación media y diversificada. 

Como en el lustro previo, entre 350.000 a 400.000 bachilleres integran la cohorte 2011. A manera de ilustración, cerca de 55.000 han seleccionado a la Universidad Central de Venezuela como primera opción. En el mejor de los casos, podrán ingresar alrededor de 9.500. No le mentiremos a Venezuela. El fracaso de nuestra planificación y ejecución en la integralidad del sistema educativo es real y antiguo. 
Agravado ahora por una "docencia socialista" rechazada por la voluntad de la mayoría de los venezolanos en el referéndum de 2007 y por una supuesta capacidad instalada de masificar el ingreso que, muy lejos del moderno concepto del "egresado por competencias", se traduce, como sucede en Argentina, en altos índices de repitencia y deserción.
La evaluación y la selección son imprescindibles. Los vicerrectores académicos y los secretarios de nuestras universidades hemos elaborado el nuevo "Sistema de Ingreso a la Educación Superior, SIES (coordinados con notable tino por el profesor Pablo Ríos Cabrera de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador), que de aplicarse, en un contexto no sólo democrático sino de extensa descentralización nacional, permitiría organizar progresivamente las opciones básicas para el ingreso a las universidades. Por lo pronto, y en nuestra Universidad Central de Venezuela, el Consejo Universitario aprobó la propuesta de los decanos de las once facultades, diseñado para la cohorte 2011, que consiste en la Evaluación Diagnóstica por Áreas de Conocimiento, que ofrece a los bachilleres concentrarse en las áreas más afines a su selección. 
 Es similarmente perentorio, iniciar los esfuerzos para conformar las alternativas a las universidades. La reconstrucción nacional requiere de niveles técnicos óptimamente preparados. Así, las universidades debidamente financiadas por el Estado y con sus propias herramientas para generar recursos económicos abordarían con precisión cambios profundos de los actuales paradigmas doctrinarios y organizacionales, y promoverían una inserción confiable y prospectiva en los años venideros del siglo XXI.

domingo, 20 de febrero de 2011

Estocada a la ciencia


Estocada a la ciencia - EL NACIONAL - Domingo 20 de Febrero de 2011

Los logros provenientes de los procesos de investigación científica, humanística y tecnológica venezolana han significado en 50 años de etapa organizada, una de las expresiones más sólidas del desarrollo sistemático de la sociedad civil de nuestro país. En magnífica forma se conjugan con nuestras riquezas culturales y artísticas para resumir lo sublime del quehacer civico, que se inicia en febrero de 1936. Una planta de destacados investigadores y estructuras legendarias como la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, los consejos de desarrollo científico y humanístico de las universidades, el Conicit, los planes nacionales de ciencia y tecnología, y el Programa de Promoción al Investigador fundamentaron en ese medio siglo aportes de incuestionable calidad y repercusión internacional, que hicieron posible que Venezuela ocupara a principios de los años ochenta del siglo pasado un prestigioso cuarto lugar de eficiencia científica en toda Latinoamérica.
Recurrimos al trabajo creador en un contexto de sobriedad individual e institucional, así como al complejo proceso del arbitraje de pares a escala internacional, para enfrentar las duras circunstancias que vivimos en las dos últimas décadas del siglo XX.
Con la misma voluntad democrática y plural, nuestras luchas nos han permitido subsistir a la acción lesiva del actual Ejecutivo nacional, que ha pretendido desmembrar en estos 12 años las estructuras científicas nacionales, con un evidente descenso no sólo en la provisión de las herramientas de trabajo y de información sino en obviar las convocatorias del PPI y así retener el aporte que por derecho constitucional le pertenece al sector.
Enfrentamos ahora la estocada final. En el accionar profundamente antidemocrático y anticonstitucional de un Gobierno que perdió en forma irreversible su base popular, y que viola sistemáticamente el Estado de Derecho y los derechos humanos de la población, en medio de la promulgación de leyes como la Habilitante, la del Poder Comunal y la vetada ley de universidades aprobó dos mecanismos que le permiten apropiarse ilegalmente del sector científico y tecnológico.
Me refiero a la nueva Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación y al reglamento del nuevo programa de Estímulo a la Investigación . El gobierno militar se dispone a controlar íntegramente todo el proceso científico nacional. Desde la naturaleza del proyecto de investigación, su obligatoria adherencia al "modelo socialista", su evaluación, la exclusión de áreas de importancia capital como la investigación básica, social, humana o de las artes y, como si fuera poco, el usufructo integral de los aportes obligatorios de cantidades que oscilan como mínimo entre 0,5% y 2% de los ingresos brutos de las empresas.
Tómese en consideración que entre 2007 y el presente, el mecanismo Locti generó cerca de 10 billones de dólares. Por su parte, el PEI es un perverso proceso de eliminación de la planta de investigadores nacionales establecidos, obligando entre otras disposiciones a renunciar a la trayectoria vital del investigador más allá de los últimos cinco años de su creación científica. Que quede claro, jamás renunciaremos a nuestros derechos constitucionales y humanos. Solicitamos a la Asamblea Nacional que levante sanción a la nueva Locti, que convoque a los miembros del sector de ciencia y tecnología a fin de rescatar y garantizar el desarrollo científico y al Ejecutivo que deje sin efecto el reglamento del PEI.

No hay tiempo que perder. Universidades y centros de investigación unidos, en resistencia democrática para salvar nuestra actividad científica y con ella la suerte de la república.